Bueno, como ustedes saben el transporte en un bus no es del todo muy agradable, claro que si usted tiene carro seguramente no sabe algunos detalles que es bueno no pasar por alto. Empecemos diciendo que coger un bus no es del todo fácil, teniendo en cuenta que si son las 7:30am y va tarde para el trabajo, el bus no va a parar en el paradero.
Los señores conductores del transporte urbano de Bogotá, tienen la sana costumbre de parar donde se les da la gana y si usted por más bella persona que sea, no es más que $900 más que ayudaran a llenar el sobre cupo del Ford modelo 77 que trae el nombre de la ruta que le sirve para llegar a su destino.
El primer golpe llega cuando estiramos la mano y el berraco chofer no para, claro a 100 metros ahí tremenda hembra con mini falda, que aunque son los mismos $900, ella si lleva las piernas destapadas, es como 36b de busto y se mando a alisar el pelo la noche anterior con unos rayitos divinos. Conclusión, espere el bus al lado de una vieja, seguro que así le rinde más.
Ojala pueda entrar por la puerta delantera, porque de no ser así tendrá que pedir que los demás pasajeros jueguen con usted al teléfono roto, "¿me colabora?", “si, es que no tengo más sencillo”, claro y no falta el pasajero amable que se le adelanta al chofer y grita desde la parte delantera del bus "¿cuantos paga?"
Si usted entro por la puerta delantera, prepárese, a partir de ese momento va a vivir una experiencia que contiene todas las cualidades que cualquier película gringa envidiaría tener.
Acción, drama, pasión, lujuria y mucha, mucha pasión, entre otras de las tantas vivencias que podrá ver en solo 40 minutos de recorrido o menos.Después de pasar la registradora arranca la acción, ahí es cuando el grito del ayudante invade el bus diciendo "ahí por el centro, colabóreme que ahí campo". El bus tiene capacidad para 60 gatos sentados y de pie van más de 60 que se les hizo tarde para llegar al trabajo.
Empezamos a tratar de avanzar por ese pasillo, si es que le podemos llamarlo así y nos damos cuenta que no hay espacio por donde pasar, tan raro, ¿no? Y eso que dice “servicio ejecutivo”, calcule donde fuera popular.
En fin, después de dar un par de pasos vemos que la meta es lograr ubicarnos al lado de una silla, bueno si lo permite la señora que tiene un par de kilos de más y esta prendida del tubo y al mismo tiempo de una silla, claro con tremenda bolsa llena de yo no se.
El problema de todo esto es cuando empieza a pasar el resto de pasajeros y es en ese momento lleno de pasión y envuelto por la lujuria de lo inesperado, pasa un tipo y roza la bragueta de su pantalón por nuestro trasero, de seguro que no es para nada agradable, a menos que usted sea gay o una mujer muy liberada.
Bueno, todo esto sin contar con pequeños detalles que acompañan el momento, como el aliento de aquel que se le escapa un gas e invade el ambiente con aromas a cebolla, huevos y café con leche, es más se aprende tanto, que usted puede saber quien se cepillo los dientes y quien no.
En fin, acá voy solo en la mitad del bus, pero en la continuación les diré como bajar de este paseo.
Los señores conductores del transporte urbano de Bogotá, tienen la sana costumbre de parar donde se les da la gana y si usted por más bella persona que sea, no es más que $900 más que ayudaran a llenar el sobre cupo del Ford modelo 77 que trae el nombre de la ruta que le sirve para llegar a su destino.
El primer golpe llega cuando estiramos la mano y el berraco chofer no para, claro a 100 metros ahí tremenda hembra con mini falda, que aunque son los mismos $900, ella si lleva las piernas destapadas, es como 36b de busto y se mando a alisar el pelo la noche anterior con unos rayitos divinos. Conclusión, espere el bus al lado de una vieja, seguro que así le rinde más.
Ojala pueda entrar por la puerta delantera, porque de no ser así tendrá que pedir que los demás pasajeros jueguen con usted al teléfono roto, "¿me colabora?", “si, es que no tengo más sencillo”, claro y no falta el pasajero amable que se le adelanta al chofer y grita desde la parte delantera del bus "¿cuantos paga?"
Si usted entro por la puerta delantera, prepárese, a partir de ese momento va a vivir una experiencia que contiene todas las cualidades que cualquier película gringa envidiaría tener.
Acción, drama, pasión, lujuria y mucha, mucha pasión, entre otras de las tantas vivencias que podrá ver en solo 40 minutos de recorrido o menos.Después de pasar la registradora arranca la acción, ahí es cuando el grito del ayudante invade el bus diciendo "ahí por el centro, colabóreme que ahí campo". El bus tiene capacidad para 60 gatos sentados y de pie van más de 60 que se les hizo tarde para llegar al trabajo.
Empezamos a tratar de avanzar por ese pasillo, si es que le podemos llamarlo así y nos damos cuenta que no hay espacio por donde pasar, tan raro, ¿no? Y eso que dice “servicio ejecutivo”, calcule donde fuera popular.
En fin, después de dar un par de pasos vemos que la meta es lograr ubicarnos al lado de una silla, bueno si lo permite la señora que tiene un par de kilos de más y esta prendida del tubo y al mismo tiempo de una silla, claro con tremenda bolsa llena de yo no se.
El problema de todo esto es cuando empieza a pasar el resto de pasajeros y es en ese momento lleno de pasión y envuelto por la lujuria de lo inesperado, pasa un tipo y roza la bragueta de su pantalón por nuestro trasero, de seguro que no es para nada agradable, a menos que usted sea gay o una mujer muy liberada.
Bueno, todo esto sin contar con pequeños detalles que acompañan el momento, como el aliento de aquel que se le escapa un gas e invade el ambiente con aromas a cebolla, huevos y café con leche, es más se aprende tanto, que usted puede saber quien se cepillo los dientes y quien no.
En fin, acá voy solo en la mitad del bus, pero en la continuación les diré como bajar de este paseo.